Los días 24 y 25 de febrero, Lleida acogió el 26º Congreso AECOC de Productos Cárnicos y Elaborados con más de 450 profesionales analizando un mercado que factura 22.593 millones de euros (+7,5% respecto a 2024).
Esta cita se ha consolidado como el foro de referencia para tomar el pulso al sector, compartir cifras y, sobre todo, definir cómo responder a los nuevos desafíos.
Y es que, más allá de las cifras, el encuentro puso de manifiesto cómo la industria cárnica española combina dinamismo comercial con la necesidad de adaptarse a cambios regulatorios, sanitarios y de percepción pública.
Un sector que crece y un consumidor que cambia.
A lo largo de las ponencias se confirmó que la categoría cárnica mantiene una evolución positiva, tanto en volumen como en valor, con especial dinamismo en:
- Los formatos que facilitan el día a día del consumidor, como platos preparados y productos refrigerados listos para cocinar.
- Las soluciones que combinan conveniencia con percepción de calidad y seguridad.
La idea que más se repitió es que el consumidor sigue confiando en la proteína animal, pero es más planificador, compara más y valora no solo el precio, sino también el origen, la transparencia y los valores que hay detrás de cada marca.
Comercio internacional y sanidad animal, en el centro de las preocupaciones.
Entre los temas que marcaron la agenda, destacaron dos grandes bloques.
Por un lado, la inquietud por el impacto de acuerdos comerciales como el UE‑Mercosur, que muchos asistentes identifican como un factor clave a la hora de definir la competitividad de la carne producida en España en los próximos años.
Por otro, la sanidad animal, con referencias constantes a riesgos como la Peste Porcina Africana, la dermatosis nodular en vacuno o la gripe aviar, y la necesidad de reforzar la bioseguridad y la coordinación entre administraciones, industria y distribución.
La sensación general es que el sector está acostumbrado a gestionar crisis, pero ahora necesita anticiparse mejor, explicar lo que ya está haciendo y poner en valor el esfuerzo que hay detrás de cada cadena de suministro.
Personas, reputación y colaboración.
Más allá de datos y gráficos, muchas intervenciones pusieron el foco en retos estructurales que todos compartimos:
- La necesidad de simplificar cargas administrativas para ganar agilidad y competitividad.
- La dificultad para atraer talento joven y asegurar un relevo generacional ordenado en todos los eslabones: granja, industria y distribución.
- El reto de mejorar la percepción pública del sector, destacando su aportación económica, social y nutricional, así como los avances en sostenibilidad y bienestar animal.
Para nosotros, la idea de que la colaboración entre empresas, asociaciones y administración ya no es opcional, es clave. Es la única forma de ganar credibilidad y construir una narrativa compartida sobre el papel del sector cárnico.
El papel del packaging en este nuevo contexto.
Aunque el envase no protagonizó todas las ponencias, sí apareció de forma recurrente en conversaciones y mesas redondas. El mensaje es claro: el packaging ya no se ve como un simple “envoltorio”, sino como una herramienta estratégica para:
- Proteger el producto y alargar su vida útil, reduciendo el desperdicio alimentario.
- Comunicar atributos clave al consumidor (origen, calidad, sostenibilidad) de forma clara y fiable.
- Mejorar la eficiencia logística y avanzar hacia modelos de economía circular, integrando materiales reciclados y facilitando el reciclado posterior.
Desde Formaspack Upcycling Group, un año más hemos querido estar presentes como patrocinadores del congreso porque creemos que el envase tiene mucho que aportar en esta transición. Nuestro trabajo diario consiste en desarrollar soluciones de packaging que acompañen a la industria cárnica en sus objetivos de calidad, seguridad y sostenibilidad.
Mirando hacia adelante.
Volvemos del 26º Congreso AECOC con una conclusión clara: el sector cárnico español afronta retos importantes, pero también cuenta con una base sólida, capacidad de innovación y una cadena de valor que ha demostrado ser resiliente.
El packaging responsable, junto con la mejora continua en procesos, la atracción de talento y la cooperación entre todos los actores, será una de las claves para que la carne española siga siendo sinónimo de confianza, tanto en el mercado nacional como en el internacional.
“El packaging impacta en la eficiencia, la vida útil, el cumplimiento normativo y la sostenibilidad. Por eso, trabajamos junto a nuestros clientes desde las fases iniciales de desarrollo, para desarrollar soluciones que responden a las necesidades reales del mercado.
¡El futuro del cárnico también se diseña desde el envase!”

