
En OMT Recycling Project trabajamos con una tecnología que cambia por completo la forma de entender la clasificación de plásticos: la espectroscopía láser de alta resolución.
La nueva tecnología óptica utiliza análisis espectral de alta velocidad y eyección neumática inteligente para separar polímeros complejos con una precisión inédita. Un avance que lleva la ingeniería del reciclaje a un nivel de detalle propio del laboratorio.
Pero ¿qué ocurre realmente dentro del sistema cuando un fragmento de plástico pasa por el sensor?
Etapa de detección espectral
LA LUZ QUE REVELA LA MATERIA
El proceso comienza con la alimentación continua de partículas en caída libre hacia el interior del equipo. A su paso, un haz de láser escanea cada fragmento y provoca una respuesta óptica única que actúa como una “huella molecular”.
Esa señal se descompone en miles de longitudes de onda y se analiza mediante espectroscopía multicanal. En cuestión de microsegundos, un conjunto de algoritmos compara el espectro obtenido con una base de datos interna que incluye firmas ópticas de decenas de polímeros y aditivos.
Lo realmente innovador es su capacidad para reconocer variaciones mínimas dentro de un mismo polímero: PET contaminado con PVC, piezas con copolímeros, poliamidas mezcladas o plásticos con pigmentos negros. Como cada enlace químico altera la forma en que la luz es absorbida y reflejada, el sistema puede leer esos matices invisibles al ojo humano y clasificarlos según su composición real, no su apariencia.
Etapa de separación neumática
LA PRECISIÓN DEL AIRE INTELIGENTE
Una vez identificado el material, entra en juego el módulo de eyección neumática. El sistema sincroniza un conjunto de micro válvulas de aire comprimido que lanzan pulsos controlados en milisegundos, expulsando solo las partículas no deseadas.
El cálculo de la presión y el punto de impacto se ajusta según el tipo de polímero, garantizando una separación extremadamente selectiva. Así, el equipo evita falsos rechazos y maximiza el aprovechamiento del material recuperado.
Este control milimétrico permite alcanzar velocidades de tratamiento superiores a tres toneladas por hora, manteniendo niveles de pureza por encima del 99,9%. La combinación de análisis espectral y eyección inteligente permite procesar flujos mixtos de residuos que antes resultaban imposibles de recuperar con precisión.
Más allá de la clasificación
TECNOLOGÍA QUE “LEE” LA MATERIA
En esencia, nuestro sensor óptico no se limita a “ver” los plásticos, sino que los interpreta. Cada partícula es analizada como si llevara un código molecular invisible, y esa lectura determina su destino dentro del proceso de reciclaje.
Esta capacidad para distinguir lo que otros sistemas consideran idéntico nos permite elevar los estándares de pureza, mejorar la trazabilidad del material y avanzar hacia una industria cada día más circular.
“Cada fragmento de plástico guarda un código molecular que solo la luz puede descifrar.
Este sistema no solo mejora la pureza del material reciclado, sino que redefine cómo entendemos la clasificación óptica en el reciclaje industrial.”

