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Co-diseño técnico: clave para garantizar la estabilidad del rPET en producción

Co-diseño de envases

La incorporación de rPET en los envases alimentarios forma parte hoy del día a día de la industria. Sin embargo, para las marcas alimentarias el reto no es únicamente incorporar rPET, sino lograr que se comporte con la misma fiabilidad que un material virgen en las líneas de envasado.

Ahí es donde el co-diseño técnico entre fabricante y envasador se convierte en un factor decisivo.

Ajustar las propiedades del rPET a cada aplicación concreta permite evitar desviaciones en línea y asegurar que la sostenibilidad no comprometa la eficiencia operativa.

 

El reto técnico del rPET

El PET reciclado no es un material homogéneo. Sus propiedades —como la viscosidad, la transparencia o la resistencia mecánica— pueden variar en función de su origen y del proceso de recuperación. Estas variaciones, si no se controlan adecuadamente, pueden traducirse en inestabilidades en línea, mermas o paradas técnicas.

Por eso, frente a las soluciones estándar de catálogo, el enfoque pasa por integrar al cliente en la fase de ingeniería del envase. Adaptar el material a la aplicación concreta permite anticipar y corregir desviaciones antes de que impacten en producción.

 

Ingeniería del envase frente a producto estándar

Controlar el ciclo completo del PET —desde el reciclado y la descontaminación hasta la fabricación de lámina o envase final— permite ajustar el material a las necesidades reales de cada proyecto.

Este enfoque de trabajo conjunto impacta directamente en aspectos críticos para la industria alimentaria:

  • Estabilidad en línea: reducción de mermas y menor riesgo de paradas por variaciones en el material.
  • Optimización de propiedades barrera: diseño adaptado para maximizar la vida útil del alimento.
  • Cumplimiento normativo: trazabilidad garantizada conforme al Reglamento (UE) 2022/1616.

 

Un envase no es verdaderamente sostenible si compromete la eficiencia productiva o la protección del alimento. La circularidad debe ir acompañada de rendimiento técnico.

 

Un modelo integrado para una circularidad real

El modelo industrial integrado, que abarca todas las fases del proceso dentro del mismo grupo empresarial, permite asegurar calidad constante y trazabilidad total del material.

Esta metodología de colaboración técnica no solo mejora el comportamiento del rPET, sino que contribuye a convertir el residuo en una materia prima de alto valor añadido, alineada con los objetivos regulatorios de 2030 sin penalizar la competitividad de la industria alimentaria.

“Decir que un envase es sostenible solo porque es reciclado es quedarse en la superficie.
Si ese envase falla en la línea o no protege el alimento, no es circular.”